Yo no sé guardar silencio en la mirada,
no le puedo dar la forma que precisa,
siempre ataja y se me escurre entre las prisas,
me condena a un eco mudo de pasada.
Se retuerce en los conductos que atraviesan
no le puedo dar la forma que precisa,
siempre ataja y se me escurre entre las prisas,
me condena a un eco mudo de pasada.
Se retuerce en los conductos que atraviesan
mis instintos más primarios y vulgares;
de turismo entre mis puntos cardinales,
va dejando un rastro gris entre promesas.
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