A la ecuación demostrada y compleja
con la que algunos ajustan su alma,
vierten los números e invierten palabras,
dejo resueltas mis tablas:
El dolor y la culpa, la misma balanza,
su peso ajustado en la herencia yacente,
¡qué eutéctica mezcla declara venganza!
Que quede en empate mi suerte.
Yo vine mecida por pistas ajenas,
sin búsqueda atroz de evidencias;
trazadas las dudas tropiezo en recuerdos
que nunca dictaron sentencia.
No busques apellido a callejones,
que siempre te susurran "sin salida"
como algo de raíz que te declara
peón pausando un punto de partida.
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