Pensar que está en mis manos el hacerte poesía,
volverte casi eterno si tú aceptas el reto,
pensar, pensar en vano, ¡no me dejes vacía!,
desnúdame, sé el texto, sé el bolígrafo inquieto.
Pensar que ya exististe en mis poemas pasados
nombrarte hasta en mi calma y en mis gritos nocturnos,
pensar que te perdiste por no haberte buscado,
hacer de ti mis versos, concederte mi turno.
Pensar por si acabamos en intento fallido,
gastarte con palabras, destrozarte en poemas,
pensar, aunque en mi estado terminemos perdidos,
versar con la inconsciencia del que salva su lema.
Pensar sin detenernos, sin cedernos el paso,
gritarte con el roce, que me escuches sin ganas,
pensar tras el silencio concedido al fracaso,
perdernos en la vida y encontrarte en mi cama.