Ayer. Qué silencioso combatiente,
cubierto con su sombra desteñida.
No encuentro en tus colores ya cautiva
la esencia que en su día estuvo siempre.
No puedo devolverle mi costumbre
al plano desahuciado de septiembre.
Ni todo se marchó, ni todo vuelve,
ni quiero ya quedarme donde cubre.
Te guardo intacto el luto y el silencio,
en mí no hay más secretos que tu abrazo
disuelto en el recuerdo que lo engendre.
Ya sé que tú estás hecho de otros tiempos,
seguro que te encuentras a tu paso.
Yo ya no plancharé camisas verdes.