Soy incapaz
de descubrir de qué va
la otra parte de la historia,
esa que todos
conocen
acerca de
mi.
Yo no quería esto,
así que puedes quedarte
conmigo
y calmarme las heridas
o desgarrarme la piel
para que sangre
más.
Cuento
la verdad
y los días
que no pasan
desde que me fui,
me gustaría ser
sincera.
La verdad...
es que no hay nada
cierto.
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sábado, 22 de febrero de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
Postme.
Era de esas personas que no me miraban directamente a los ojos, ya fuese por miedo o compasión.
En aquel pasaje del recuerdo todo podía tocarse, incluso nosotros, pero nunca lo hicimos, nunca la decisión o las ganas estuvieron del todo presentes. Creo que tú sabías de mi fragilidad y yo de tu aspereza, no era algo que nos fuese a sorprender, siempre jugábamos con trampas.
Me seducías con fragmentos de libros que aguardaban, todos ellos, historias trágicas, libros que nunca había leído, sin excusa alguna. Me contabas todas aquellas historias como si me tratase de la niña que nunca llegué a ser, aunque tú estuvieses convencido de lo contrario.
He leído tus cartas, y he encontrado en ellas una inocencia que desconocía, te he leído entero. He leído tus últimos escritos, aunque no me pertenece lo que en ellos se encuentra, y he encontrado un cariño que creí que eras incapaz de sentir.
Espero que puedas perdonarme.
En aquel pasaje del recuerdo todo podía tocarse, incluso nosotros, pero nunca lo hicimos, nunca la decisión o las ganas estuvieron del todo presentes. Creo que tú sabías de mi fragilidad y yo de tu aspereza, no era algo que nos fuese a sorprender, siempre jugábamos con trampas.
Me seducías con fragmentos de libros que aguardaban, todos ellos, historias trágicas, libros que nunca había leído, sin excusa alguna. Me contabas todas aquellas historias como si me tratase de la niña que nunca llegué a ser, aunque tú estuvieses convencido de lo contrario.
He leído tus cartas, y he encontrado en ellas una inocencia que desconocía, te he leído entero. He leído tus últimos escritos, aunque no me pertenece lo que en ellos se encuentra, y he encontrado un cariño que creí que eras incapaz de sentir.
Espero que puedas perdonarme.
domingo, 16 de febrero de 2014
Si tú no.
Moriré de ausencia, con los ojos abiertos,
para cuando te duermas generando el silencio.
Moriré de tus labios callados, sin vida,
pronunciándote el nombre, succionando la herida.
Moriré entre tus huesos, hechos todos espinas,
desgarrándome el tiempo que creí que tenía.
Moriré rodeada por tus brazos ya muertos
sin calor que me aguarde de este frío de invierno.
Moriré, y no me llores desde tierras barrera,
pues no podré abrazarte cuando todo suceda.
Moriré si me matas, si me pides que muera,
moriré si me olvidas, moriré de la espera.
jueves, 13 de febrero de 2014
Ser la causa.
Quiero pedir silencio al mundo,
hoy no más poemas, no más amor.
Esta es la vida que me queda, un reloj de arena adelantado, estás son las cosas que debí decir en cada uno de los momentos oportunos que no se dieron. Silencio.
A veces es tan sencillo crecer como parpadear tres veces, y no ver nada. No siempre he estado aquí, el grito rompió el cristal, y de ahí la sangre. Quieres conocerme desde el otro lado del espejo, porque te da miedo asegurarte de que todo es real, quieres refugiarte en la posibilidad de que te queda despertar todavía.
No me hables de amor, detesto el amor, detesto estar desnuda bajo la lluvia de llantos que provocáis con vuestro insaciable egoísmo al que le distéis el nombre mancillado de aquel sentimiento, no me hables de tu amor.
Todavía no ha amanecido, y ya sé que cuando vaya a buscarte, me será imposible encontrarte.
hoy no más poemas, no más amor.
Esta es la vida que me queda, un reloj de arena adelantado, estás son las cosas que debí decir en cada uno de los momentos oportunos que no se dieron. Silencio.
A veces es tan sencillo crecer como parpadear tres veces, y no ver nada. No siempre he estado aquí, el grito rompió el cristal, y de ahí la sangre. Quieres conocerme desde el otro lado del espejo, porque te da miedo asegurarte de que todo es real, quieres refugiarte en la posibilidad de que te queda despertar todavía.
No me hables de amor, detesto el amor, detesto estar desnuda bajo la lluvia de llantos que provocáis con vuestro insaciable egoísmo al que le distéis el nombre mancillado de aquel sentimiento, no me hables de tu amor.
Todavía no ha amanecido, y ya sé que cuando vaya a buscarte, me será imposible encontrarte.
martes, 11 de febrero de 2014
Respiración agitada.
Podría permitirme, ¿o miento?,
morir ahora de golpe entre poemas,
rayar diamantes hechos de recuerdo,
sangre cristalizada de mis venas.
La luz que alumbró débil mi aposento
no descubrió tu rostro ni tus penas
penetró en el ambiente desde dentro
de tus ojos blindados, mi problema.
Te callas y enmudeces mi silencio,
tu existencia o mi ser fue el gran dilema,
y entonces, ex profeso, aquel incendio
que provocaste sólo con tus yemas.
Ceniza queda, y yo, yo sin tu aliento,
buscando alguna lógica al sistema
de defensa creado por tu cuerpo
al roce del amor , mi teorema.
Perdóname estas líneas, si las siento,
y el acto impuro del que quedan plenas
perdona el objetivo de mi intento
y arráncame de ti, de esta condena.
domingo, 9 de febrero de 2014
Ahógame bajo el diluvio.
Hablábamos de un futuro en el que existíamos los dos, un futuro en el que yo no recurría al suicidio y tú llegabas al equilibrio antes de consumirte del todo.
Me hablabas de mí, tartamudeando. Noté como se me apagaba el corazón, sorda ante mi música. El frío nos aliviaba relentizando cada partícula de las que estábamos formados.
Para ti es muy sencillo, pero es difícil pensar mientras vomitas sangre. El curioso caso del animal herido. Vacíos del todo, los sueños no nos ocupaban espacio, pero tampoco lo dejaban libre, la logística no reinaba en aquel entorno turbio.
Yo miraba al infinito como un concepto necesario, necesario para que tú, las paredes, la ropa por el suelo y el silencio fueseis posibles, aunque extraordinariamente complicados.
Era de noche y llovía, yo volvía a ser una niña muerta de miedo caminando descalza. Me gustaba llorar bajo la lluvia, aunque es bastante duro ver como otro ser deshonra tu mirada sin sentir la más mínima compasión, sin protegerte de todas las tormentas.
Hablabas de nada para distraerme de todo, te arrancabas los latidos para golpearme el pecho, moldeabas el amor hasta hacer de él algo útil con que destruir el resto, no pudiste salvarme, y nadie podía salvarte a ti. Fue un segundo antes de romper todas las posibilidades de aquel futuro cuando llegué a la conclusión más evidente.
Al final todos morimos de soledad.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Por el insomnio que compartimos, y los buenos recuerdos.
Estoy sola en la habitación, y tiembla el piano suplicando que vuelva a ser yo.
Alguna vez pediste que te abrazase, y no lo hice. Cabe deducir que lo merezco. Las notas me golpean, me desgarran la piel, consiguen que sangre un poco más, seguro que eres tú quien toca a la puerta en otro universo.
Nos gustaba imaginarnos, para olvidar que alguna vez existimos. 'Todo es más sencillo si lo hacemos complicado'. No tenemos ya que preocuparnos si estamos deshechos, la ropa a conjunto en el suelo de alguna habitación. Confieso que no es tan agradable la sensación, no siempre desnudarse es equivalente, ni siquiera similar, a liberarse.
Ojalá tú, sin todo esto, o yo sin ti. Quizá ahora, leerías mi decimoctava despedida, sorprendiéndote a ti mismo entre las líneas. Sabes lo poco que me gusta dejar las cosas claras.
Alguna vez pediste que te abrazase, y no lo hice. Cabe deducir que lo merezco. Las notas me golpean, me desgarran la piel, consiguen que sangre un poco más, seguro que eres tú quien toca a la puerta en otro universo.
Nos gustaba imaginarnos, para olvidar que alguna vez existimos. 'Todo es más sencillo si lo hacemos complicado'. No tenemos ya que preocuparnos si estamos deshechos, la ropa a conjunto en el suelo de alguna habitación. Confieso que no es tan agradable la sensación, no siempre desnudarse es equivalente, ni siquiera similar, a liberarse.
Ojalá tú, sin todo esto, o yo sin ti. Quizá ahora, leerías mi decimoctava despedida, sorprendiéndote a ti mismo entre las líneas. Sabes lo poco que me gusta dejar las cosas claras.
sábado, 1 de febrero de 2014
Cuando sea mayor.
Yo quiero ser cristal, como los versos,
romperme tras impacto, tras tus labios
pronunciando verdad, gritando inmersos
en ira, o en deseo, entre vocablos.
Yo quiero ser 'quizás', tu piel mi cuerpo,
quemar con la pasión que tú has creado,
dejarte en tu desierto, sin aliento,
tan solo como siempre habías estado.
Yo quiero ser la paz si tu eres viento
por el que transmitirme en calma y furia,
para llegar perdida hasta el silencio
y despeinar melenas y penurias.
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