Buscar este blog

martes, 11 de febrero de 2014

Respiración agitada.

Podría permitirme, ¿o miento?,
morir ahora de golpe entre poemas,
rayar diamantes hechos de recuerdo,
sangre cristalizada de mis venas.
La luz que alumbró débil mi aposento
no descubrió tu rostro ni tus penas
penetró en el ambiente desde dentro
de tus ojos blindados, mi problema.
Te callas y enmudeces mi silencio,
tu existencia o mi ser fue el gran dilema,
y entonces, ex profeso, aquel incendio
que provocaste sólo con tus yemas.
Ceniza queda, y yo, yo sin tu aliento,
buscando alguna lógica al sistema
de defensa creado por tu cuerpo
al roce del amor , mi teorema.
Perdóname estas líneas, si las siento,
y el acto impuro del que quedan plenas
perdona el objetivo de mi intento
y arráncame de ti, de esta condena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario