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jueves, 13 de febrero de 2014

Ser la causa.

Quiero pedir silencio al mundo,
hoy no más poemas, no más amor.

Esta es la vida que me queda, un reloj de arena adelantado, estás son las cosas que debí decir en cada uno de los momentos oportunos que no se dieron. Silencio.
A veces es tan sencillo crecer como parpadear tres veces, y no ver nada. No siempre he estado aquí, el grito rompió el cristal, y de ahí la sangre. Quieres conocerme desde el otro lado del espejo, porque te da miedo asegurarte de que todo es real, quieres refugiarte en la posibilidad de que te queda despertar todavía.
No me hables de amor, detesto el amor, detesto estar desnuda bajo la lluvia de llantos que provocáis con vuestro insaciable egoísmo al que le distéis el nombre mancillado de aquel sentimiento, no me hables de tu amor.
Todavía no ha amanecido, y ya sé que cuando vaya a buscarte, me será imposible encontrarte.

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