Buscar este blog

lunes, 25 de agosto de 2014

Presentes.

   Un chaleco antibalas de carne y hueso como sacrificio acordado. Una vida dentro de otra vida, como un parásito, como un pacto de protección de dudoso beneficiario, la respuesta a tiempo.
   Nacimos de una extensa realidad, de una eternidad no concebida, no improvisada, no existente. Nacimos para ser nosotros, cada cual por su cuenta, habitando con esa sensación que la soledad nos proporciona y nos conduce a la búsqueda de lo que no deseamos. Somos el títere perfecto, siendo degollado por sus propias cuerdas, el suicida al que nadie mira, ni ve.
   Hoy no voy a recibir el disparo, rompo el contrato, no ofreceré mi vida por tu inerte cuerpo. Ya no me habitas, no eres la burbuja que creíste, ni el peligro que acecha, ya no eres.
 

martes, 5 de agosto de 2014

Cuatro días.

Me dejas tan rota
que creo que encajo allá donde caigo.

Vi la huida entre sonetos
deslizando por mis yemas, 
el amor de cada punto,
las heridas ya sin penas,
y el agobio del tumulto
comprimiendo mis cadenas,
tuve miedo en cada intento
de un impulso anticondena.
Vi el silencio golpeando
su materia contra el tiempo,
y el camino recorrido
por aquel que iba perdiendo
y acabó estando perdido
por razones que comprendo,
mi sonrisa de antecuarto
provocando el sueño abierto.