Buscar este blog

jueves, 20 de noviembre de 2014

Carpe noctem.



Me encuentro con el término accidente,
con rotos mi dolor y mi paciencia,
con sangre entre mis mil deudas pendientes,
con la sonrisa débil, a conciencia.
 
Me encuentras y me pierdo y ya es septiembre,
y calmas mi gritar con tu ucronía,
me alejo, corro y vuelvo donde siempre,
al fin de la ecuación de mi agonía.

Me encuentro en el clamor de tu presente,
con un temblor de permanente ausencia,
de nuevo en tu latido antiestridente,
ahogada en el calor de mi inconsciencia..

Me encuentras y me vuelvo intermitente,
me busco y pierdo el paso de mis días,
me grito desde el sueño que te envuelve,
despierto siendo el monstruo que temía.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Aspecto sombrío.

El llanto sobre su tez de genuino color papel corría mis versos, yo continuaba pertinaz. Deseaba escribir poesía sobre aquel poema, que de tantas lluvias acabó como un mal día, grisáceo. Me sentía culpable de aquel deterioro, de la inundación. Un río de palabras desbordado, con cadáveres que asomaban su presencia al mundo en el que ya no existían si no era como obstáculos o alimentos del recuerdo negro al que aquella máscara estaba condenada por mi insistente tinta. 
Desapareció, se llevó mis líneas, mi final de la historia.

jueves, 13 de noviembre de 2014

E.

Abandoné la tumba y marché a la no tan maravillosa estancia que el recuerdo me ofrecía, debido a su reducido precio. La cama estaba igual de vacía, pero no faltabas tú.
Aquí no existes si no se cruza alguna pasajera imagen distraída, no existes si no tomo en mi inconsciencia el material de los sueños y te fabrico. Aquí no llegas, ni a ti mis gritos.
Me mata el frío y culpo a tu ausencia.
Me mata tu ausencia y culpo al frío.
Y en este ciclo de culpas, queda mi declaración, mi muerte, mi asesinato.
Y falto yo.
Y faltas tú.
Y, ¿dónde nos encontramos?.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Lejanía emocional.

Destrozar la calma, leve movimiento, 
insuflar la vida de un cuerpo dormido, 
y ceder el paso a mi susurro hambriento
para alimentarlo con lo no vivido.

Demorar la angustia con noches de insomnio
oscuras y eternas, de humedad salada
e índole asesina en este busto bodrio
entre versos rotos de un alma rasgada.

Permitirme el nombre al que juré silencio
volviendo de heridas mi irreal pasado, 
conservarlo intacto pese a mis incendios
mientras yo me aferro a mi proyecto alado.

Desdibujar sueños llenos de vigilia
sangrando palabras, abriéndome el pecho, 
corromper la excusa que salva, que alivia, 
enterrar con fuerza mi rostro en el lecho.




Phy e Iván.

domingo, 9 de noviembre de 2014

La incoherencia de tus susurros.

Vuelves
con el mismo insomnio.

Viernes, parpadeas. Destrozas mi cama con tus pesadillas en milésimas de segundo, me desnudo, pero ni amor ni paz. Las sábanas del suelo pretendieron ser, alguna vez, mi bandera blanca.
Vida, debe ser. El resto, nosotros sin más que dos cuerpos desnudos que son capaces si se hablan de mutua destrucción. Cuerpos celestes, fugaces, pero sin deseo.
Velas, atenuándose en tu voz, permitiendo ver apenas el naufragio. Diminutos nuestros pasados derritiéndose para ser el charco donde navegar o terminar de ahogarnos.
Vocablos inauditos, protegidos por nuestros cuadernos negros en los que ya no habita la luna llena. Si vamos a morir aproxímate un poco más, que yo siempre he querido morir de frío.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Dos voces esclavas de un mismo silencio.

-Poema a dos voces-

Gritas.
   Como si tuvieras algo que decir.
   Como si tuvieras algo que callar.

Mientes.
   Como si tuvieras algo que evadir.
   Como si tuvieras algo que aceptar.

Vuelves.
   Como si tuvieses algo que ofrecer.
   Como si tuvieses algo que tornar.

Sientes.
   Como si tuvieses fuego en el que arder.
   Como si tuvieses dentro tempestad.


      Y nombras mis fantasmas, temeroso y directo,
      y ladras, ladras, ladras, y muer(d)es en silencio,
      y siempre, siempre tardas, y llegas y me pierdo.


      Y yo que te protejo, para que no me pase nada,
      y tú que al masturbarte haces dedos en mi alma,
      y nosotros, tan nosotros, con la cama abandonada.


Andas.
   Como si tuvieras un lugar a donde ir,
   como si tuvieras un lugar del que marchar.

Corres.
   Como si tuvieses ese cielo del que huir.
   Como si tuvieses un infierno que salvar.



Noa, Phy.

Inspiración, y hoy no.

ijgfoerpjgermigspohkfnqwiuelkldghfbqeniwkhfj.