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sábado, 26 de abril de 2014

Oergis.

Convierte mi piel en tu escudo,
protege el amor que te ofrezco,
desnuda el sutil disimulo,
desnúdate en término y gesto.

Convierte mi ser en tu estigma,
protege el sonido que invento,
recoge palabras sucintas,
recógeme en piezas de atuendo.

Convierte mi hablar en sigilo,
protege el total que se gesta,
libera el dolor del silbido,
libérate ausente de ofrenda.

Convierte el afecto en agrado,
protege el valor y el principio,
transforma el color de tu halo,
transfórmame en agua ante el litio.


miércoles, 23 de abril de 2014

Mutación.

Yo, que voy y vengo y nunca he estado,
que guardo en una caja mis recuerdos,
yo, casi inflamable de pasado,
yo, casi de hielo y sin remedio.

Yo, que si te busco no me encuentro,
que tengo mi abandono en una foto,
yo, casi olvidada desde dentro,
yo, casi de espejo entre nosotros.

Yo, que prendo en calma y en silencio,
que antes de ser grito he sido ausencia,
yo, de sueño frágil en mi incendio,
yo, de verso débil, sin paciencia.

Yo, que tiemblo al roce del futuro,
que hablo para mí pero te nombro,
yo, de soledad construyo el muro,
yo, de tu verdad me vuelvo escombros. 

jueves, 10 de abril de 2014

La belleza de todas las cosas no reside en su complejidad ni sencillez.

-Dices que no
hay nada
después-

Te escribo en cada piel de madrugada,
te marco en cada texto que proceso,
aquel niño infeliz tarareaba,
y tú y yo nos morimos al regreso.

Te escribo y la verdad, no siento nada
más que el recuerdo manso de tu abrazo,
sentí la soledad de la que hablabas,
me vi de nuevo presa en tu regazo.

Te escribo, quédate -con estas líneas-
desnúdame al compás del alfabeto,
si las costumbres ya no son las mismas,
y el bueno muere pulcro y obsoleto.

Ser.


Después de tanto escribir
todavía estás perdido
a falta de devenir,
significado y sentido.

Después de tanto gritar
todavía estoy en vilo,
a falta del silenciar
necesario en este asilo.

Después de tanto perder
todavía estamos vivos,
después de tanto ceder
la libertad al cautivo.

lunes, 7 de abril de 2014

Esta noche no es tan tonta, lo sabe todo.

   Me han delatado los rostros, ambas caras de la moneda buscan que seamos el resultado del insomnio compartido en sueños. Yo jamás he dejado nada claro en esta vida de habitaciones cerradas, yo jamás he creído necesario dar explicaciones a quien miraba el cielo y no se preguntaba nada.
   -Buenas noches-, sólo pueden ser estas.
   Echo de menos las buenas costumbres, las cartas que sobreviven al deterioro detrás de un viejo mueble, cartas de 'necesito', y por eso escribo, y por eso no se me entiende. La mala letra de la vida no perdona.
   El error más grave que se comete en la escritura es someterla a análisis profundo, ¿porqué el por qué de todo? ¿porqué no el por qué no de todo? Hay que tener valor para dejar en un papel toda la verdad -y desaparecer-. Hay que tener valor para ser tan cobarde.

domingo, 6 de abril de 2014

Desde que no me escuchas apenas hablamos, a penas.

Se me encoje el corazón y fin de la historia. 

   Te explico el argumento mientras se encienden las luces y nos descubren en el escenario, sentados en dos butacas viendo la obra real que jamás fue escrita, observando los rostros improvisados, la furia e impotencia generada. Esta noche nadie lleva la cuenta, no habrá suficiente alcohol para perder la conciencia, tras el esfuerzo por recuperarla, no habrá suficiente alcohol para ahogarnos los dos. Sálvate tú, bebe hasta olvidarme, preguntate si soy recuerdo o la pesadilla que tantas veces se repitió. 

   Mañana siempre es demasiado tarde.

sábado, 5 de abril de 2014

No se puede ser feliz (a medias).

   Tú debes ser el origen de la esclavitud sana, del miedo a sí mismo, de la vida y la muerte.


   Apareces de la nada, y del todo, por casualidad, por mí, por ti. Brindemos. Seamos las burbujas en las copas de veneno, bebámoslas, bebámonos de un trago y seamos el efecto de después, la locura que hemos conservado, convirtámonos en el 'algo mejor' del que nos han hablado tanto, el silencio que precede al olor a destrucción, fusionémonos como sepamos y olvidemos todo lo aprendido. Terminemos siendo historia y esperanza, la confusión de la ucronía. Empecemos de menos dos, ascendamos juntos a nuestro infierno, habitémonos, desordenémoslo todo entre guerras de almohadas, cosquillas y miradas, lleguemos a la victoria mutua, al pacto. Seamos la última firma en el ástico contrato vital.

La sombra que todos necesitamos.

09.03.2014



   Soy la niña tendida en el asfalto, lo confieso, la luz al otro lado del espejo, los besos perdidos por no devolver la mirada, por conservarla como eterno préstamo.
   No voy a escribir poesía si no me dices que esta noche huirás con ella donde nadie pueda encontraros, ¿recuerdas cómo nos conocimos?, -'voy a ser nadie en tu vida'-, incluso yo pude llegar a creerlo.
   Se nos hace tarde, para volver, supongo. Tropiezo conmigo por el camino, y caigo en tu mar de dudas, ¡negra la noche y el día, siénteme negra, negra y llena, llena de negro!, ¿por qué no me calmas el paisaje?, devuélveme las estrellas para que pueda salvarte, para que pueda guardarte en esto, mi vida, mis líneas finales.
   Te he visto llorar, cubrías mis ojos con la nube de los tuyos, negra. ¿Este es el precio? Provocaré la tormenta, ¡que amanezca y todos me vean tendida en el asfalto, detrás del espejo, con sus ciegos ojos!.