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viernes, 8 de mayo de 2026

Duelo

 

Todo aquello que se ve

tiene un velo en las entrañas.

No le llega a lo que callas

la luz que alumbra tu tez.


Tiene el habla descosidos 

los acentos y la causa

y le tiemblan en la pausa

la mitad de los sonidos.


Se supone inconformismo

querer decirlo en voz alta,

con presuntos y apellidos.


Con respeto hacia uno mismo

yo me cedo la palabra

como un grito por descuido. 

viernes, 17 de abril de 2026

Ahora que ya no es experta tu insana conciencia entrenada,
que tiene las dudas de siempre resueltas en otros mortales,
ya no te complacen las pautas de todas las bestias calladas
que alzaron la voz condenando tu nombre entre todos los males. 

Yo pienso querer sin memoria tu entera bondad, tu grandeza,
que enjuicie quien pueda el reflejo que dejan sus almas podridas,
no voy a dejar a tu suerte salir de esa inmensa pobreza
que dejan en ti porque intentan sedar tu conciencia dormida.


Se dilató con el tiempo la mirada de la infancia, 

recuerdo que en algún cruce me dejé pasar por alto,

me sombreé en parpadeos que parecieron asaltos,

atracos a mano armada, sucesos sin importancia.


Eso dijeron entonces, cuando no pude entenderlo, 

y ahora que tengo recursos, no sé si quiero escucharlo,

si quiero dejar de lado, si quiero pasar de largo, 

quizás tengo el duelo expuesto con tal de no merecerlo. 



Yo no sé guardar silencio en la mirada,
no le puedo dar la forma que precisa,
siempre ataja y se me escurre entre las prisas,
me condena a un eco mudo de pasada.

Se retuerce en los conductos que atraviesan
mis instintos más primarios y vulgares;
de turismo entre mis puntos cardinales,
va dejando un rastro gris entre promesas.

Hipótesis


¿Y cómo declaro que empiezo de nuevo? 

Tal vez con un: "Bueno, si no pasa nada" 

permito la pausa, final, pronunciada:

ya al punto la mano que puse en el fuego.


Cómo un ultimátum, si no siento el verso, 

en vez del poema, te dejo la espada;

y así es como pido, casi a mano alzada, 

trazarle a la parca su impulso perverso. 


No intento que rime, sí intento que encaje, 

que llegue a algún puerto, 

que tenga sentido. 


Quizás no termine cediendo el mensaje, 

mi albor ya está muerto, 

mi instinto dormido.




Re-torcer

A la ecuación demostrada y compleja

con la que algunos ajustan su alma,

vierten los números e invierten palabras,

dejo resueltas mis tablas:

El dolor y la culpa, la misma balanza,

su peso ajustado en la herencia yacente,

¡qué eutéctica mezcla declara venganza!

Que quede en empate mi suerte.

Yo vine mecida por pistas ajenas,

sin búsqueda atroz de evidencias;

trazadas las dudas tropiezo en recuerdos

que nunca dictaron sentencia.

No busques apellido a callejones,

que siempre te susurran "sin salida"

como algo de raíz que te declara

peón pausando un punto de partida.

Bandera y luto

Tengo encharcadas las venas

de la sangre de mis muertos.

Sigue la corriente.

Hay un pálpito en el murmullo de los callejones

que me dibujan por dentro

a mano alzada.

Yo no sé nadar 

en el rojo de tu ausencia 

ni reconocerme en los riachuelos 

de lo poco que de verdad me dejasteis:

plasma y crúor, el torrente que atraviesa

la memoria sumergida.


miércoles, 4 de febrero de 2026

Envuelve mi apellido.

Respondo sin protesta a tu llamada.

Me quedo al otro lado 

del teléfono.

De nada.

Se acciona la voz a la que nunca di las gracias.

Murmura. Muerde. Rabia.

Me nombra, no sé con qué palabra. 

Reniego de la etimología.

Mute swan


Campesino anglosajon, sirva la mesa;
no le ponga ya apellido al animal,
deje todo este bautizo al comensal.
En las copas de cristal, huellas francesas.

De este brindis, reforzado con carbón,
que soporta sorbos torpes y estudiados,
no endulcemos las palabras, sino el trago.
¿Quién lo iba a suponer, Dom Pérignon?

Late el mar en reverencia a la corona
a tres millas de esta costa forastera.
Lo perpétuo es sólo un cúmulo de leyes.

En el eco del presente hay más personas,
más historias que se prestan a esta era          para abrirle paso a huellas de otros reyes.







viernes, 5 de septiembre de 2025

Trapos

No esperé que te quedaras

a escuchar segundas partes,

y hoy que tengo un final digno,

me silencio hasta que sangre.

No esperé que lo cuidaras,

ni que cosieras los cables

al tejido más humano

de mis zonas inhumables,

ni a los huecos inhundables

que se asentan en mi carne.

Ahora ya están conectados

los recuerdos inestables

a la infancia desgarrada

con que he vestido a mis padres.


De saltar

Despejar algunas dudas... Sé el consumo que supone:

Desatar algunos nudos y dejar cuerdas desnudas.

Cuestionar los materiales por si son resbaladizos 

y le aflojan los finales al compás del movimiento,

mientras cede un cabo suelto, con sus pasos invertidos.

Ya lo ves, que no he sentido no saber decir lo siento,

pues tampoco me deshice con el odio al descubierto.

Deslizan bajo la carga la idea de permanencia,

ya apretados los extremos con un bucle delicado,

y ahora sé que no he nombrado lo que todos sospechamos:

la rotura, la ruptura, la tortura y lo dañado.

Es posible que el anzuelo quede mal posicionado,

si no cuidamos los nudos y entendemos que esto pasa,

que hay un plano que sostiene la invisible de la carga

y un desgaste que responde siempre a la misma ecuación,

de un punto de no retorno que confundió su función 

y respondió a la fricción tan sólo por no nombrarla. 

miércoles, 26 de febrero de 2025

075226022025

El antónimo estricto de tu mirada

cubierta de cera y perfilada

por los grandes artistas, sin nombre, 

que creyeron en algo inanimado 

para darle vida al dolor concentrado

de los versos que te consentí;

ese opuesto, ese argumento en contra, 

surfea las olas más inofensivas

de la orilla que me dejó mi padre. 

No puedo comprimir más en una huella 

esta identidad impura,

ni puedo darle nombre a la obra huérfana

a la que otros arrastraron sin cariño

por tantas zonas grises del diccionario. 

Espero así que crezca, 

que se reconozca en un vocablo

o en el área sin profundidad

del antónimo estricto de tu mirada. 

domingo, 16 de febrero de 2025

Basado en hechos banales

Le voy a hacer un duelo de miradas,

yo pongo la pared y tú la espada,

en medio un parpadeo y la ocasión.

¿Acaso cabe un hueco entre el desorden?

Perdí todos los planos a medida,

no quiero abrir el pecho ni la herida,

tu voz suena a final de la canción. 


Yo no he recuperado ni una bala,

ni aquella identidad de las pisadas...

Dibújame ese baile en el colchón

torciéndole al abismo los acordes,

que ahora están las luces encendidas

y no guardé silencio ni partida.

Te dejo el resto al precio de un rincón.

martes, 28 de enero de 2025

A salvo

Sonaba bien -vivir para contarlo-, 
llenar todo rincón de tus colores,
sonaba bien tu voz al pronunciarlo,
soldando su inocencia en los renglones.

Y ahora que has vivido lo indecible
no puedo hacerle muecas a la suerte.
Le tengo miedo a hablar por no mentirles,
dejándote a las puertas de la muerte.

Buscando un escondite que te asista
me dejo expuesta y pienso sin consuelo
que estoy aquí y quizás no es suficiente.

Con todos los refugios a la vista,
espero que haya un hueco bajo el cielo.
Que vivas y no ser yo quien lo cuente.

lunes, 20 de enero de 2025

Notes.

No eres tan bueno. Y el simple hecho de sospecharlo mastica la parte cartilaginosa de mi alma. Me hace de pronto una presa consciente de mi lugar en la cadena trófica, el trozo de carne y hueso que siempre pude intuir al tacto, pero de ninguna otra manera.


Familiarizarme con tu rostro sería sembrar junto a mi árbol genealógico una planta invasiva, rehacer todas las fronteras y que el mismo territorio fuese ahora una herencia sin acuerdo. Te mueves a mi compás y sólo quiero que la estructura me cubra con sus ángulos compasivos, que te diga que yo nunca estuve a disposición de tus ojos.  


.


Ya he sufrido demasiado. Si tú no vas a respetar ese dolor, si no lo vas a mantener intacto, si vas a querer terminar el cuadro con tu pincelada, por supuesto tendrás tu obra de arte: un dolor superior a sí mismo, un concepto de traición y tortura conjugado. Me encontrarás en la esquina inferior derecha del lienzo como ya lo estuve de algunas camas, me presupondrás disuelta en tonos tendentes al negro que confiesan la idea del suicidio para encubrir un asesinato, me evocarás sumisa y sin dueño, falta de todo y, sin embargo, no estaré ya detrás de la composición, no seré yo sino mis restos suplicando orden(es) en un mosaico de puñales que yo puse en vuestras manos. 



Y ojalá te quedes siempre, tal vez sea suficiente. Pero si eso no sucede, yo estaré para el abrazo, deseándote la suerte que fue para mí en su día estar al borde del mundo que dejastes a tu paso. 



¿Por qué somos buenos?

Lo estudié como un dilema moral, permití a cualquiera que se ganó no ser cualquiera desafiarme con su teoría. Hice del bien y del mal todo lo que no hice de una religión, tuve esa fe, esa componente irracional volcada en un propósito superior a toda respuesta, que al final resultó ser más sencilla de lo que podrían haber explicado entre ellos si el discurso no hubiera sido en diferido: lo somos porque un día habrá alguien que se merezca que le ocurran cosas buenas, lo somos para suceder.  



Hace mucho que no marco un número de auxilio, ni pronuncio un nombre al borde del reclamo, pero si ocurre no quiero escuchar cómo el teléfono comunica o vuelve a mí un "no" disfrazado de cualquier otra cosa, incluso de una culpabilidad que he de acariciar y apaciguar. Quiero sentirme a salvo al menos en ese momento, aunque mi dimensión sea otra, aunque deba abrir los ojos y afrontar la realidad, aunque me tenga que convencer de nuevo de seguir adelante y el argumento abarque un dolor borroso. 



Al que no quiso jamás simularse distinto, al que no se soltó a sí mismo al borde de la vida y prefirió ser los restos que nada en absoluto. Al que tiene en sus pupilas adherida la indiferencia y el desprecio; al que nunca estuvo condenado a la voz propia, le dejo las cosas de las que no hablamos los que hablamos de las cosas. 



Un proyecto de vida en común al que se pueda aplicar un método de variables independientes; al final para qué, calculen su valor. La vida me pisa los pies, pero no baila conmigo; así que yo bailo para ella y me deshago mientras ella hace mis maletas.



La ciudad también presume de parásitos, seres sin nombre de equipaje escandaloso y huida discreta. Un niño desorientado se descubre en un cuerpo pasado por agua que cobija otoños de antaño