El antónimo estricto de tu mirada
cubierta de cera y perfilada
por los grandes artistas, sin nombre,
que creyeron en algo inanimado
para darle vida al dolor concentrado
de los versos que te consentí;
ese opuesto, ese argumento en contra,
surfea las olas más inofensivas
de la orilla que me dejó mi padre.
No puedo comprimir más en una huella
esta identidad impura,
ni puedo darle nombre a la obra huérfana
a la que otros arrastraron sin cariño
por tantas zonas grises del diccionario.
Espero así que crezca,
que se reconozca en un vocablo
o en el área sin profundidad
del antónimo estricto de tu mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario