No voy a decir que
me alegro
de haberme conocido.
Condúceme, llévate donde quieras, detente en mitad del camino a ninguna parte, grita soy libre . Piérdete, piérdeme, contigo. Deja que te lleve a cuestas, deja que me acueste, a tu lado. Miremos las nubes y veamos simplemente masas de vapor suspendidas en la atmósfera, mirémonos a los ojos, y veamos, simplemente. Respírame, dame de respirar, utilicemos todas las palabras en otro contexto, utilicemos todos los contextos. Deja que amanezca, contempla desde tu sombra, besa mi oscuridad sin que nadie te vea, habla bajito para que pueda escucharte todo el mundo, (pero) recuerda tener siempre algo que decir ..antes de marchar.
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miércoles, 25 de diciembre de 2013
sábado, 21 de diciembre de 2013
Por mantenerme despierta te soñé.
Perdí el juicio escribiendo,
la razón, la ansiada calma,
me perdí yo en algún verso,
te perdí a ti en las palabras.
Ahora debo todo aquello
que jamás ha sido mío,
mientras tanto soy de hielo
si me encuentro entre el gentío.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Agua y sal, únicamente.
Querido padre, gracias, por mantenerte despierto
y guardarme en madrugadas sin aliento,
por hacer que me busque en tu (casi) silencio,
por hacer que me encuentre si me pierdo por dentro.
Gracias por luchar, por mi, por mis hermanos,
por los sueños que tengo aunque no estén muy claros,
y ofrecerme este cielo aunque no esté en tus manos
y esas otras mil cosas que jamás he apreciado.
Eres el ejemplo que he buscado con ansia
con los ojos cerrados, sin oír tus palabras,
el sonido inquietante que enmudece al que ladra
quien me enseña a vivir aunque sea una carga.
Deberás perdonar mis errores frecuentes
pues he sido también educada entre gente
que quisieron hacerme sentir diferente
con maldad e ignorancia evidentes.
Late.
Es como mirar y ser mirado,
como dar un grito cuando te has calmado,
es como soñar que se ha acabado..
como empezar de nuevo a ser pasado.
martes, 17 de diciembre de 2013
No todos los venenos saben amargos. -Confieso mientras te tragas mis palabras-
La encontró allí tirada, según decía por casualidad, pero jamás había buscado nada con tanto empeño. Ella secó sus propias lágrimas sin levantar la cabeza. Por un segundo le entró el pánico de no poder calmarla, entonces escuchó su voz.
Guardamos el pasado en un cofre, como si fuera un tesoro.. del que nunca gozaremos.
Rozó su mano, a propósito y con extrema precaución, no imaginaba que huiría, pero reaccionó al mínimo contacto, huyó dentro de sí misma, donde resonaba el eco de un animal herido.. de amor. Hay quien sólo atiende al silencio para conversar, hay quien sólo conversa en silencio.
Encendió una hoguera, ¿quieres conocerme?, preguntó, sin obtener respuesta.
Se sentó resentido a escribir. Ella esperaba inmóvil mientras le observaba, sabía que aquellas palabras se tornaban más oscuras sobre el papel, que trataban sobre su propia persona, que eran secretos que ni él mismo conocía o se había atrevido a contarse. Es difícil escribir y conocer hasta que punto llega la importancia de lo que se plasma directo del subconsciente.
El tiempo resopló, haciendo acto de presencia, quería que le notasen, agitaba inquieto sus extremidades, provocaba una horrible ansiedad.
Detente, observa, sólo se muere una vez.
Terminó aquellos párrafos, terminó de escribir(se), se alzó, se detuvo frente al fuego, extendió la mano y dejó caer aquel papel. Incinerarse, observar aquel espectáculo macabro sin expresión en el rostro, era otra forma, peculiar y acertada, de suicidio.
Conóceme.
Guardamos el pasado en un cofre, como si fuera un tesoro.. del que nunca gozaremos.
Rozó su mano, a propósito y con extrema precaución, no imaginaba que huiría, pero reaccionó al mínimo contacto, huyó dentro de sí misma, donde resonaba el eco de un animal herido.. de amor. Hay quien sólo atiende al silencio para conversar, hay quien sólo conversa en silencio.
Encendió una hoguera, ¿quieres conocerme?, preguntó, sin obtener respuesta.
Se sentó resentido a escribir. Ella esperaba inmóvil mientras le observaba, sabía que aquellas palabras se tornaban más oscuras sobre el papel, que trataban sobre su propia persona, que eran secretos que ni él mismo conocía o se había atrevido a contarse. Es difícil escribir y conocer hasta que punto llega la importancia de lo que se plasma directo del subconsciente.
El tiempo resopló, haciendo acto de presencia, quería que le notasen, agitaba inquieto sus extremidades, provocaba una horrible ansiedad.
Detente, observa, sólo se muere una vez.
Terminó aquellos párrafos, terminó de escribir(se), se alzó, se detuvo frente al fuego, extendió la mano y dejó caer aquel papel. Incinerarse, observar aquel espectáculo macabro sin expresión en el rostro, era otra forma, peculiar y acertada, de suicidio.
Conóceme.
lunes, 16 de diciembre de 2013
strip-tease
Escribo desde mi ciudad de cristal, a punto de romperse.
-Algún día buscaré la manera de olvidarlo todo, no me lo permitas.
Aquellas palabras quebraron el paisaje, no hubo respuesta, porque nadie la esperaba, nos miramos a los ojos, con furia, esperando que fuese la última vez, despidiéndonos con lágrimas mientras me convencía de que no sentía nada, por primera vez me había sentido sola en el vacío de sus ojos. Por primera vez había observado la realidad, la ausencia.
Los primeros días se pintaban todos del mismo color, venía a mi memoria, directa, la época azul de Picasso, pensaba en aquel suicidio y sentía su dolor, un dolor familiar que yo ya había asumido en algún momento, en algún lugar. Esta vez sí era consciente de la estrecha relación espacio-tiempo.
La muerte atravesaba mis pupilas en cada parpadeo, necesitaba su ayuda, me necesitaba, tenía miedo a caer dormida en este mundo frágil, sumergida en mi metamorfosis imprudente que precedía a la inmolación, quería creer esperada.
Podía imaginar su voz, débil, ¿podía?, temía que todo aquello fuese producto mío, porque yo había dejado de ser, con lo que implicaba convertirse en nadie. Aún así lo imaginaba, me susurraba ''bienvenida al futuro'', y nada me remitía más al pasado que el escalofrío producido entonces. Irónica vida, irónica muerte. Nunca podemos estar seguros de si tratamos con una u otra, ni de si existe una u otra.
Carta directa.
Otoño de 2013, un poco más frío, en contra de lo que decían en la televisión. Fuera de todo aquello era otra mañana de noviembre, y seguíamos sin dirigirnos la palabra, por que seguía siendo tan testaruda, por que era mi manera de vivir, nunca mejor utilizada la expresión.
Se hacía tarde, de nuevo demasiado temprano para el resto, se hacía de día otra vez demasiado tarde para ti, para mi.
Tic-tac. Bendita agonía. Me entraban ganas de gritar ''Ven, dolor, abrázame para que sienta algo'', pero todos esperaban el momento de escucharlo. Así jugué durante años a detener el tiempo. El mundo, expectante, buscaba mi deshielo, encerrado en aquel noviembre, mientras yo me refugiaba en un invierno improvisado, compuesto por todas aquellas palabras frías que nunca pronuncié, la página 131 de la vida que nunca tuve.
Sin quererlo, y muy de vez en cuando, me cruzaba con tu imagen. Pensé que ya habrías marchado donde estuviésemos a salvo. Lo cierto es que conocía la manera de evitarte, se escondía entre ''esta es la última vez'' y ''no ha sido suficiente''. No era la mejor manera, ni funcionaba del todo, era un continuo provocar-aliviar dolor, encerrada en aquel bucle. Sólo me complacía el creer que todo tenía un límite. Temía acercarme a tal velocidad a mi autodestrucción, eso suponía no haber logrado deshacerme de ti en esa batalla de las mil muertes, dos mil, si eran bien contadas. Tú.
Propia respuesta.
Nunca quise herirte de este modo, y es extraño explicarte esto, tú me creaste, ¿recuerdas?. El problema es que fui fruto de tu angustia, de un día nublado, de algún doce lejano.
Qué curioso el ser humano, nunca quiere realmente obtener aquello que pide. Ser humano. Seguro que esta bala te atraviesa el pecho. O quizá la hayas evitado limitándote al recuerdo de aquella frase, ''ten cuidado con lo que deseas.. no vaya a ser que se haga realidad''. Sé quien te enseñó todas estas lecciones, grande es aquel opuesto que te salva la vida, mientras se deshace a compás del tiempo. Se hará tarde, y sólo quedará un charco de tu dolor, y sólo yo te quedaré. Yo.
Mecanismo de defensa o autoataque.
Otra vez regresaba a la situación plasmada en todos los días anteriores. Siempre trataba el valor de asumir las consecuencias, sabía lo que suponía mirarme a los ojos, sabía lo que venía después de pararse a pensar, y conocía las repercusiones de afirmar que no se sentía nada. Tal vez jamás aprendería la lección, quizá el placer momentáneo me compensaba como para convertir aquel infierno en un hábito.. tal vez era la base de este juego, el tablero en el que todos nos encontramos.
En ocasiones salía a mi mundo y te buscaba en otros entes, investigaba sus ojos, recorría sus pasos, acariciaba sus tristezas y les hacía sangrar toda la vida que les quedaba. Nada. Nada era similar a perderme en la carencia de tu tiempo. Huí en tu búsqueda y logré descubrir la realidad.. Debía asumir todo lo que se me había dicho, ''a veces creemos en algo y no estamos a la altura de nuestras creencias''.
Partida alternativa.
Acumulé todas las horas invertidas en cuestiones ajenas, aquel día tenía tiempo, relativamente, para caer dormida. Existen los sueños endebles, y las pesadillas inquebrantables, y por encima de ambos, si es que pueden considerarse diferentes, están todos aquellos deseos prohibidos.
Gritabas intentando despertarme, no querías que te viese así, pero no podías alejarme, lo prometimos. Dejé impactar toda la realidad contra tu existencia, no me importaba herirte, que curioso comportamiento, quería destrozarte lo suficiente, hacerte saber que ahí estaba, hacerte comprender que siempre habías estado en mis manos, pero no podía arriesgarme a descubrir que eso no era cierto.
Un despertar de diferencia, cerré los ojos fuerte y al abrirlos me encontraba de rodillas en la habitación prohibida.
¿Puede cometerse dos veces un error tan peculiar?
Este capítulo quizá siempre estuvo programado.
-Algún día buscaré la manera de olvidarlo todo, no me lo permitas.
Aquellas palabras quebraron el paisaje, no hubo respuesta, porque nadie la esperaba, nos miramos a los ojos, con furia, esperando que fuese la última vez, despidiéndonos con lágrimas mientras me convencía de que no sentía nada, por primera vez me había sentido sola en el vacío de sus ojos. Por primera vez había observado la realidad, la ausencia.
Los primeros días se pintaban todos del mismo color, venía a mi memoria, directa, la época azul de Picasso, pensaba en aquel suicidio y sentía su dolor, un dolor familiar que yo ya había asumido en algún momento, en algún lugar. Esta vez sí era consciente de la estrecha relación espacio-tiempo.
La muerte atravesaba mis pupilas en cada parpadeo, necesitaba su ayuda, me necesitaba, tenía miedo a caer dormida en este mundo frágil, sumergida en mi metamorfosis imprudente que precedía a la inmolación, quería creer esperada.
Podía imaginar su voz, débil, ¿podía?, temía que todo aquello fuese producto mío, porque yo había dejado de ser, con lo que implicaba convertirse en nadie. Aún así lo imaginaba, me susurraba ''bienvenida al futuro'', y nada me remitía más al pasado que el escalofrío producido entonces. Irónica vida, irónica muerte. Nunca podemos estar seguros de si tratamos con una u otra, ni de si existe una u otra.
Carta directa.
Otoño de 2013, un poco más frío, en contra de lo que decían en la televisión. Fuera de todo aquello era otra mañana de noviembre, y seguíamos sin dirigirnos la palabra, por que seguía siendo tan testaruda, por que era mi manera de vivir, nunca mejor utilizada la expresión.
Se hacía tarde, de nuevo demasiado temprano para el resto, se hacía de día otra vez demasiado tarde para ti, para mi.
Tic-tac. Bendita agonía. Me entraban ganas de gritar ''Ven, dolor, abrázame para que sienta algo'', pero todos esperaban el momento de escucharlo. Así jugué durante años a detener el tiempo. El mundo, expectante, buscaba mi deshielo, encerrado en aquel noviembre, mientras yo me refugiaba en un invierno improvisado, compuesto por todas aquellas palabras frías que nunca pronuncié, la página 131 de la vida que nunca tuve.
Sin quererlo, y muy de vez en cuando, me cruzaba con tu imagen. Pensé que ya habrías marchado donde estuviésemos a salvo. Lo cierto es que conocía la manera de evitarte, se escondía entre ''esta es la última vez'' y ''no ha sido suficiente''. No era la mejor manera, ni funcionaba del todo, era un continuo provocar-aliviar dolor, encerrada en aquel bucle. Sólo me complacía el creer que todo tenía un límite. Temía acercarme a tal velocidad a mi autodestrucción, eso suponía no haber logrado deshacerme de ti en esa batalla de las mil muertes, dos mil, si eran bien contadas. Tú.
Propia respuesta.
Nunca quise herirte de este modo, y es extraño explicarte esto, tú me creaste, ¿recuerdas?. El problema es que fui fruto de tu angustia, de un día nublado, de algún doce lejano.
Qué curioso el ser humano, nunca quiere realmente obtener aquello que pide. Ser humano. Seguro que esta bala te atraviesa el pecho. O quizá la hayas evitado limitándote al recuerdo de aquella frase, ''ten cuidado con lo que deseas.. no vaya a ser que se haga realidad''. Sé quien te enseñó todas estas lecciones, grande es aquel opuesto que te salva la vida, mientras se deshace a compás del tiempo. Se hará tarde, y sólo quedará un charco de tu dolor, y sólo yo te quedaré. Yo.
Mecanismo de defensa o autoataque.
Otra vez regresaba a la situación plasmada en todos los días anteriores. Siempre trataba el valor de asumir las consecuencias, sabía lo que suponía mirarme a los ojos, sabía lo que venía después de pararse a pensar, y conocía las repercusiones de afirmar que no se sentía nada. Tal vez jamás aprendería la lección, quizá el placer momentáneo me compensaba como para convertir aquel infierno en un hábito.. tal vez era la base de este juego, el tablero en el que todos nos encontramos.
En ocasiones salía a mi mundo y te buscaba en otros entes, investigaba sus ojos, recorría sus pasos, acariciaba sus tristezas y les hacía sangrar toda la vida que les quedaba. Nada. Nada era similar a perderme en la carencia de tu tiempo. Huí en tu búsqueda y logré descubrir la realidad.. Debía asumir todo lo que se me había dicho, ''a veces creemos en algo y no estamos a la altura de nuestras creencias''.
Partida alternativa.
Acumulé todas las horas invertidas en cuestiones ajenas, aquel día tenía tiempo, relativamente, para caer dormida. Existen los sueños endebles, y las pesadillas inquebrantables, y por encima de ambos, si es que pueden considerarse diferentes, están todos aquellos deseos prohibidos.
Gritabas intentando despertarme, no querías que te viese así, pero no podías alejarme, lo prometimos. Dejé impactar toda la realidad contra tu existencia, no me importaba herirte, que curioso comportamiento, quería destrozarte lo suficiente, hacerte saber que ahí estaba, hacerte comprender que siempre habías estado en mis manos, pero no podía arriesgarme a descubrir que eso no era cierto.
Un despertar de diferencia, cerré los ojos fuerte y al abrirlos me encontraba de rodillas en la habitación prohibida.
¿Puede cometerse dos veces un error tan peculiar?
Este capítulo quizá siempre estuvo programado.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Y ahora estoy aquí, casi conmigo.
Siempre he creído tener el valor de enamorarme
de cualquiera,
siempre he creído que saldría de aquí
por que alguien me lo pidiese,
que cogería el tren de las 12:08h
y alguien esperaría
temeroso,
temeroso,
en mi destino,
que le salvase la vida.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Sobrevive un año más
-No sé si me escuchas llamarte, pero aquí estás-
No debería ser difícil para mi escribir para alguien como tú en un día como este, lo que viene a ser para alguien especial en un día corriente. Quizá cometa el error de creer que sé lo que quieres leer, quizá lo sepas, quizás lo haga, escribirte lo que quieres leer. Aunque no es algo que me permita a menudo.
No debería ser difícil para mi escribir para alguien como tú.
Algunas personas no aprecian la belleza que reside en la agonía continua, no saben tratar tal tristeza y la denominan inútil. No puede buscarse siempre algo hermoso en un buen momento, sin embargo, las personas como tú, como yo, como nadie, pueden, podemos, hacer de ello palabras intocables, textos directos, escritos para nadie, que confunden su valor con el del aire. Quizá alguien te está diciendo que sonrías, que disfrutes, creyendo que ambas cosas están directamente conectadas..
No debería ser difícil para mi escribir.
La vida pasa, como cayendo de un rascacielos, acelerando a medida que desciende para acabar estampada contra el suelo. Quieren que te aferres a ella, que te dejes caer. La vida pasa y sigo sin saber que coño escribirte.
No debería ser difícil... pero.
No debería ser difícil para mi escribir para alguien como tú en un día como este, lo que viene a ser para alguien especial en un día corriente. Quizá cometa el error de creer que sé lo que quieres leer, quizá lo sepas, quizás lo haga, escribirte lo que quieres leer. Aunque no es algo que me permita a menudo.
No debería ser difícil para mi escribir para alguien como tú.
Algunas personas no aprecian la belleza que reside en la agonía continua, no saben tratar tal tristeza y la denominan inútil. No puede buscarse siempre algo hermoso en un buen momento, sin embargo, las personas como tú, como yo, como nadie, pueden, podemos, hacer de ello palabras intocables, textos directos, escritos para nadie, que confunden su valor con el del aire. Quizá alguien te está diciendo que sonrías, que disfrutes, creyendo que ambas cosas están directamente conectadas..
No debería ser difícil para mi escribir.
La vida pasa, como cayendo de un rascacielos, acelerando a medida que desciende para acabar estampada contra el suelo. Quieren que te aferres a ella, que te dejes caer. La vida pasa y sigo sin saber que coño escribirte.
No debería ser difícil... pero.
lunes, 9 de diciembre de 2013
''No tiene por qué ser importante para ti, a mi me quita el sueño, ¿Sabes?''
Estaba allí sentada, viéndome morir.
Jamás nadie había saboreado imagen igual, tu música me acariciaba como si fuese un poema y la luna mecía mi ataúd para que consiguiese dormir. Dicen que una madre es aquella que cuida de ti.
Me viene bien dejar todo lo que sé a un lado, de vez en cuando, y afirmar que nací aquella mañana y fui acunada ya en el lugar en el que ahora reposo, me viene bien la ignorancia para concienciarme del resto de realidades.
No comprendo por qué las personas lloran en los funerales. No comprendo por qué estoy llorando en el funeral de la especie. Muchos afirmarán que nadie merece vivir, que la muerte es justicia, de algún modo, y otros contrastarán con la reflexión sobre si alguien merece acaso la muerte.
Todas las conclusiones son precipitadas cuando se llega a ellas mediante la soledad inhabitual.
Creo que a veces logro comprender la mente de algunos asesinos, y no me preocupa, me compadezco. Desearía conocer a alguien que reprimiese todos esos pensamientos durante todo el proceso de existencia. 'Para que unos vivan, otros tienen que morir'.
Jamás nadie había saboreado imagen igual, tu música me acariciaba como si fuese un poema y la luna mecía mi ataúd para que consiguiese dormir. Dicen que una madre es aquella que cuida de ti.
Me viene bien dejar todo lo que sé a un lado, de vez en cuando, y afirmar que nací aquella mañana y fui acunada ya en el lugar en el que ahora reposo, me viene bien la ignorancia para concienciarme del resto de realidades.
No comprendo por qué las personas lloran en los funerales. No comprendo por qué estoy llorando en el funeral de la especie. Muchos afirmarán que nadie merece vivir, que la muerte es justicia, de algún modo, y otros contrastarán con la reflexión sobre si alguien merece acaso la muerte.
Todas las conclusiones son precipitadas cuando se llega a ellas mediante la soledad inhabitual.
Creo que a veces logro comprender la mente de algunos asesinos, y no me preocupa, me compadezco. Desearía conocer a alguien que reprimiese todos esos pensamientos durante todo el proceso de existencia. 'Para que unos vivan, otros tienen que morir'.
sábado, 7 de diciembre de 2013
El alivio de los espacios entre palabras.
''A nadie le gustan las chicas tristes, te dijo.
No quisiste darle la razón, pero lo piensas, a veces.
Tiene que ser complicado querer a una persona triste''
Marina Alcolea.
Sólo pensaba en desnudarme, en quitarme la máscara y decirte 'esto soy yo'. Quería hacerte responsable de mi deshielo, volverte cómplice del asesinato más impactante de la historia, quería escucharte decir 'Encantado de conocerte', con la voz descosida. Me consideraba tan inhumana como para mirarte a los ojos después, y sonreír, tan despiadada, tan cruel.
Despiértame.
Todavía no sabías de mi y ya te amaba como nadie lo haría, valiéndome del silencio de las historias prohibidas.
Todavía no sabías de mi y ya te había roto el corazón, y la vida, a través del pensamiento.
viernes, 6 de diciembre de 2013
Bandera blanca.
Sean todavía sus palabras de cristal
cuando las pronuncie,
que ya no guarde ideas intocables,
será mejor echar la vista atrás
como acto humilde,
salvados ya en el punto irretornable.
Tal vez la noche vuelva a degradar
el ser que fuiste,
y sientas el dolor de esta tortura,
no grites en mi oido en soledad,
vive y resiste,
escapa de invariable partitura.
Phy.
cuando las pronuncie,
que ya no guarde ideas intocables,
será mejor echar la vista atrás
como acto humilde,
salvados ya en el punto irretornable.
Tal vez la noche vuelva a degradar
el ser que fuiste,
y sientas el dolor de esta tortura,
no grites en mi oido en soledad,
vive y resiste,
escapa de invariable partitura.
Phy.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Letras de grafito.
Esta noche casi acaricio la luna, tal vez si hubiese estado en el cielo no hubiese sido un intento fallido.
Empaño el cristal, pienso escribir tu nombre, pero me veo al otro lado, reflejada en el retrovisor, pronunciando claramente: BASTA. Tal vez no por herirme, pero escribo tu nombre del revés para que sea legible desde ahí.
Tengo prohibido buscarte
en otros labios
sin resultado alguno.
Tengo prohibido encontrarte
desnudo
en algún pensamiento al azar
y no tocarte los sueños.
Tengo prohibido escribirte
en el vaho
de mí para mí.
Supongo que hay personas que nunca cambiaremos.
Empaño el cristal, pienso escribir tu nombre, pero me veo al otro lado, reflejada en el retrovisor, pronunciando claramente: BASTA. Tal vez no por herirme, pero escribo tu nombre del revés para que sea legible desde ahí.
Tengo prohibido buscarte
en otros labios
sin resultado alguno.
Tengo prohibido encontrarte
desnudo
en algún pensamiento al azar
y no tocarte los sueños.
Tengo prohibido escribirte
en el vaho
de mí para mí.
Supongo que hay personas que nunca cambiaremos.
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