Estaba allí sentada, viéndome morir.
Jamás nadie había saboreado imagen igual, tu música me acariciaba como si fuese un poema y la luna mecía mi ataúd para que consiguiese dormir. Dicen que una madre es aquella que cuida de ti.
Me viene bien dejar todo lo que sé a un lado, de vez en cuando, y afirmar que nací aquella mañana y fui acunada ya en el lugar en el que ahora reposo, me viene bien la ignorancia para concienciarme del resto de realidades.
No comprendo por qué las personas lloran en los funerales. No comprendo por qué estoy llorando en el funeral de la especie. Muchos afirmarán que nadie merece vivir, que la muerte es justicia, de algún modo, y otros contrastarán con la reflexión sobre si alguien merece acaso la muerte.
Todas las conclusiones son precipitadas cuando se llega a ellas mediante la soledad inhabitual.
Creo que a veces logro comprender la mente de algunos asesinos, y no me preocupa, me compadezco. Desearía conocer a alguien que reprimiese todos esos pensamientos durante todo el proceso de existencia. 'Para que unos vivan, otros tienen que morir'.
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