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miércoles, 5 de febrero de 2014

Por el insomnio que compartimos, y los buenos recuerdos.

Estoy sola en la habitación, y tiembla el piano suplicando que vuelva a ser yo.

   Alguna vez pediste que te abrazase, y no lo hice. Cabe deducir que lo merezco. Las notas me golpean, me desgarran la piel, consiguen que sangre un poco más, seguro que eres tú quien toca a la puerta en otro universo.
   Nos gustaba imaginarnos, para olvidar que alguna vez existimos. 'Todo es más sencillo si lo hacemos complicado'. No tenemos ya que preocuparnos si estamos deshechos, la ropa a conjunto en el suelo de alguna habitación. Confieso que no es tan agradable la sensación, no siempre desnudarse es equivalente, ni siquiera similar, a liberarse.
   Ojalá tú, sin todo esto, o yo sin ti. Quizá ahora, leerías mi decimoctava despedida, sorprendiéndote a ti mismo entre las líneas. Sabes lo poco que me gusta dejar las cosas claras.

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