La poesía como el hueco
donde nadie me encontrase,
la traición de aquellas musas,
el contraste de mis fases,
y la noche descendiendo
con mi estado distraído
no me he vuelto todavía
del calor que he transmitido.
Tú esperabas en las camas
donde nunca habías dormido
desnudando toda pena,
siendo el crimen cometido,
despertándome a conciencia
de las vidas que habitabas
y ocupé sin tu permiso
siendo el precio que pagabas.
Cuando dejes de mirarme
volaré bajo tus nubes
siendo el desastre del foco,
la tormenta de los lunes,
y me detendré en tus tiempos
cuestionados por relojes
para hablarles del infierno
que llega al pasar las doce.
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