Llegué para nombrarte
sobre tu último grito,
pasaste por delante
de mi quinto distrito
y asolaste mis lares,
me volviste de arena,
y acabé en otros bares
suplicando condena.
Llegué para escribirte
sobre el folio que ardía,
pisaste el sueño abierto
que en tu cama tendía
y acabé con tu intento,
me volví tu fracaso,
y ante el cielo mugriento
provocaste el ocaso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario