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lunes, 29 de diciembre de 2014

diecisiete minutos.

   Te has vuelto el tiempo que tardo en caer inconsciente.
No voy a hablar de la verdad con estos ojos incapaces de mirar a la cara. Hoy van en mi contra las melodías más inocentes. No hay modo, hemos muerto de todo sin haber disparado. No tengo prisa, ni tiempo. Sé que el desamor nunca muere, se ve en mi cuerpo, en mis heridas, se ve en mis manos llenas de sangre y tinta. Llegando a ser más intentos que latidos, esto se ha vuelto inútil.

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