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viernes, 15 de noviembre de 2013

Sinceridad nocturna, fría y despiadada.

 
En mis sueños no hay recuerdo que se escape 
no puedo forzarme a pensar en otra cosa,
y por cada amanecer de escaparate,
otra verdad a medias que me cedo y me acongoja.
Nadie me habló en la vida de este estado,
o no quise escucharles por temor a mi tortura,
y sé que cuando llueva habrá expirado
el dolor que conservo del momento que me abruma.



Me gusta hablar en clave y complicarte
que así nunca comprendas en qué consiste este juego,
y tal vez esto pueda lastimarte,
pero lo ignoro y vivo sin pensarte, sin rodeos.
Habrás considerado el marchar lejos,
donde no existan luces, donde no exista mi sombra,
y estarás reclamando en el espejo
volver a ver tu rostro reflejado en mi memoria.

Phy.





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