Que llueva.
No se pueden perdonar los malos recuerdos. La angustia sigue intacta al final de la copa, he intentado olvidar. Dolerás siempre, sobre todos mis folios serás tinta derramada a mares, cuánta estupidez portabas en tus actos. Volviste para quedarte lejos, para que el invierno nos matase a todos, nos vacías las vidas desde dentro, no esta vez, no se pueden perdonar los malos recuerdos.
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