Me mostraste el truco de morir sin miedo,
de vivir tranquila con el frío infierno,
me enseñaste a ser agua calmada y hielo,
yo aprendí a prenderte. Roce, impacto, viento.
Suplicábame que guardase silencio,
buscaba encontrar de ese modo la calma,
y al igual que nace del amor el tedio,
surgió de tu estado mi capa de escarcha.
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