Humana, irremediable,
me cedo en estos versos,
por carta vulnerable,
por viva un ser perverso.
Lección sin escarmiento,
la vida que buscaste,
el perro fiel y hambriento
sin nombre, al que llamaste.
Una ecuación resuelta
que nunca es comprendida,
de letra y piel envuelta
y a gritos cometida.
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