Te oculto en mi cuerpo, desnudo,
me abrazo a tu torso y sus nervios,
sin nada a favor disimulo
que ha sido un placer cometernos.
Regreso a ser carne y delirio,
tu cama me insiste y me aguarda,
tu piel se hace versos de alivio
deshazte, poeta, en mi espalda.
Succionas mi ser y me aturdes,
me dejas inerme, indefensa,
me vuelvo papel y me cubres
de tinta, emoción y vergüenza.
Despido el sabor con un grito
que acoges acorde a tu asombro,
te tornas, de pronto, mi equipo,
me vuelvo la fiera que escondo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario