Debe ser la niebla, el aullido impotente,
debe ser el viento, sin permiso, sin voz,
debe ser el frío, el callar de la gente,
debe ser invierno, quizás debo ser yo.
O debió ser mi sombra quien volviese a buscarte,
o debió ser el grito, que a mi encuentro temió,
quizás fue aquel silencio condenado a besarte,
quizás fue entre tus labios, quizás fue y se marchó.
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