Buscar este blog

domingo, 1 de noviembre de 2015

Regreso.

El grito que masticas,
sabor a aullido endeble,
ha llegado a otros labios
por un beso indigente,
y lo veo entre dientes
pronunciándote en vano,
y aunque creo entenderlo
vuelvo etéreo el reclamo.

Me deshago en la noche
cuando sale a buscarme,
con el gesto más sordo
de este instinto cobarde;
me transformo en silencio
para hacerle contraste
y me pierdo en mi falta
de temblor incansable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario