A la sombra de esta oscuridad, renace la luz y muere la torpeza del cuerpo. Te vistes de silencio, pero te encuentra la escritura; el lenguaje en manos de todos y el mensaje de estructura táctil. Si no tenemos nada que decir y no tenemos nada que callar, la comunicación interrumpirá nuestra existencia, he ahí el peligro de extinción. Si podemos darle forma a aquello que nos recorre, huyendo así de la simpleza de la percepción de impulsos, por fin podremos sentirnos a salvo, ¡he ahí el peligro de expansión!
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