Mi imperio en el minuto de silencio,
la vil pausa longeva acaecía;
no había más que polvo y tiranía,
ni queda más que el verso que sentencio.
Tal vez fuimos exceso, carne y hueso,
mas leves, persistentes e inhumanos.
Será, seremos, fuimos, mas seamos,
sin ansia de acabar saliendo ilesos.
La huella es firma y forma, y en la herida
tan sólo habrá respuestas incompletas
buscando aprobación en la salida.
No espero encontrar metas en la huida,
ya sé que la verdad no se interpreta,
seré mi propio peso y la caída.
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