Marché buscando huecos, no vacíos,
llevándome tu ausencia por costumbre.
No olvides que en el margen de tus cumbres
no queda más de mí que lo que es mío.
Aquello que no soy, sin ser distinta,
no exhibe identidad ni maquillaje.
Si ya he dejado más de lo que traje,
tan huérfana de todo, quedo extinta.
Querido, tan querido, amigo mío,
dos puntos, ya sabrás las buenas nuevas,
me voy de aquí a conciencia de la huida.
Te dejo sin atajos ni desvíos,
ya no entro en laberintos bajo prueba
de viejos callejones sin salida.
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