Una vez sucia y cansada
sabe que es el fin del juego,
niña triste, descuidada,
fiel al mal desasosiego.
Otra vez la angustia insana
vuelve el dolo del pasado,
se acurruca al son de nanas
procedentes de su estado.
Llora, joven, riel abajo,
temerosa, y bien perdida,
siente que es el fasto atajo
al tren sin rumbo de su vida.
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