Tengo un órgano vital que me destroza,
tinta y sangre derramada por las hojas
que me brotan despistadas en las venas
si me abrazas, o me rozas con tus penas.
Tengo un sueño y un lugar casi a mi alcance,
la mirada de llegar en pleno trance,
la ilusión acorralada por la ausencia,
y unos versos que golpean sin paciencia.
Tengo tiempo en alquiler e interesados
por perderse en las agujas de mis manos,
deudas de un reloj gastado que me guarda,
piel en venta acariciada por sus zarpas.
Tengo el eco de un maullido en el pasillo,
los paisajes del pasado en los bolsillos,
tengo tanto en el confín de mi agonía,
que me queda por ceder la lejanía.
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