Estoy hecha de polvo
debajo de la alfombra,
de tenue luz y objeto
volviéndome de sombras.
Estoy hecha de calma
que acaba en mí perdida,
resuelta en quince versos
y ochenta despedidas.
Estoy hecha, y deshecha,
por mí disimulada,
y acabo siempre en punto,
final, sin coordenadas.
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