Acaba de nacer la idea,
llorando con el primer golpe,
volviendo su sangre de guerra,
fingiendo una inocencia noble.
Acaba de gritarle al viento,
sin calma va de mano en mano,
de boca en boca y entre versos
se escucha su latir cansado.
Termina tapada y dormida
y en sueños se vuelve posible,
se apaga en su ciudad nativa
buscando ser, aun muerta, audible.
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