El último en morir no estaba herido,
o al menos eso cuentan sus escritos,
que todo en su recuerdo fue un sonido,
estruendo conformado por los gritos.
Aquel frágil humano fue de texto,
y así es como ha quedado tras su guerra,
aquella vida anclada a tal pretexto
es causa de la muerte que me aterra.
La ausencia de victoria me confunde,
la lucha me parece simple juego,
la risa de las aguas que nos hunden,
la llama que no escucha nuestros ruegos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario