Del amor que no sentimos
pero sí nos hemos dado
me permito despedirme,
me dispongo a ser pasado,
aunque vuelva a mencionarte
sobre el texto que agoniza,
mi temor a que te marches
ya me ha vuelto de cenizas.
Gracias por volverme tuya
sin tomarme ni temerme,
gracias por el viento en contra
que aceptaste al acogerme,
por las noches que exististe
cuando al fin te tuve claro
por marcharte de mi vida
provocando así el disparo.
Discúlpame si es que puedes
por la angustia que dejamos,
nunca supe mantenerme
sobre el cosmos que creamos,
ni aprendí a ser el motivo
del estado que buscabas,
tu felicidad, tu calma,
nuestro fin, ¿lo imaginabas?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario