La herida al roce de caricias de segunda mano, nada más seguro que los besos a terceros pese al amor a todo riesgo; intenta no respirarme con ansia, que sólo soy el polvo del que estuve hecha. Hoy de heridas abre-fácil, el cuerpo por traje y la costumbre de ir desnuda. Nos contamos con los dedos -pegados al piano- la historia en que la lucha cesa, nos escuchamos crepitar: la entrada al museo de mis grietas, a las grietas del museo en que me expongo.
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