Sabré de tus costumbres por tanteo,
poniéndole apellido a tu tristeza,
dispuesta a hartarme así de las certezas,
seré por fin la musa y no el museo.
poniéndole apellido a tu tristeza,
dispuesta a hartarme así de las certezas,
seré por fin la musa y no el museo.
Me habré cambiado el nombre por defecto,
tendré una biografía caducada,
los versos y las dos manos manchadas,
distinta voz en off y el mismo aspecto.
tendré una biografía caducada,
los versos y las dos manos manchadas,
distinta voz en off y el mismo aspecto.
Y entonces todo fondo será ruido,
ya no le cabrán dudas al contraste,
seremos sólo polvo entre las minas.
Saldrá a la luz soberbio lo escondido
dejando atrás resquicios de su lastre,
seremos del pavor su sombra albina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario