Buscar este blog

martes, 29 de octubre de 2019

Entre el escudo y la pared.

Deshacer la última frase preparada,
devolver toda una vida de prestado,
mi sonrisa ya complace al despistado,
mi tristeza ya no vale para nada.

No me engaño, yo no he sido traicionada,
ni tú has sido, ni de lejos, acusado,
sólo es lastre, la verdad es que has cambiado,
sólo es carne, hueso y sangre salpicada.

Y es así como se rompe sobre el plano,
sin un ruido que lo vuelva perceptible,
la versión del recorrido planeado.

Y es así, como llegamos, que nos vamos,
renunciando a la emoción inamovible
con el paso torpe y firme del pasado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario