Le cedo al mando el peso de esta carne,
dejando que me lleve donde quiera
dejando que me lleve donde quiera
pues no encontré el lugar ni la manera
de no querer llegar, sino quedarme.
de no querer llegar, sino quedarme.
Le cedo esta miseria que es mi herencia
de penas, pormenores y entre medias
algún que otro remedio y más comedias
de penas, pormenores y entre medias
algún que otro remedio y más comedias
del eco de la voz de una conciencia.
Aplaudo su destreza codiciosa
que apenas le delata en su faena;
le doy mi diez de diez, titiritero;
y al baile de sus manos sigilosas,
sin mucho más poder que estas cadenas,
tan sólo puedo hacerlo prisionero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario