No puedo escribir
sin el beso
de buenas noches
que inicie mis pesadillas.
Ven y arrópame,
observa
que, aunque te mantengas toda la noche
a mi lado,
siempre estaré sola
en mi infierno.
Observa que...
Tú también has caído
en un mundo de inconsciencia
que te tortura,
aportándote así el único placer permisible
para hacernos tinta.
Cuando nos encontramos
tan exorbitantemente cerca
de esa destrucción personal
que casi compartimos
llego a notar
cómo me duelen tus cicatrices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario