Quizá después de ti me ceda el paso,
si no me miras más seré visible,
disculpa si no asumo mi fracaso
marcado por tu nombre, irreversible.
Quizá después de mí exista el futuro
que te negué apreciar por mi egoísmo,
destroza mi verdad de plano oscuro,
oblígame a mentir frente a tu abismo.
Quizá sin ser de carne exista en verso,
mi piel sutil metáfora callada,
abrázame esta noche altivo y terso,
sin rastro de pavor en la mirada.
Quizás esto te suene a despedida,
quizás no sea más que simple ruido,
yo siempre de intenciones decididas,
y de producto tenue entre gemidos.
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