De noche se transforma,
tan sólo si yo escribo,
visita mis insomnios
fingiendo estar conmigo,
nos miente y se convence,
me agota, me limita,
no puedo hacerme letras
con miedo a ser escrita.
Yo busco en mí la calma
y en eso sí me iguala,
me he vuelto un libro en blanco
sin mi última bengala
en esta isla desierta
que ignora su llamada,
prefiero este silencio,
me niego a ser -salvada-.
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