Entre muchas historias teñidas de gris, los nombres cubiertos de negro.
Que qué tal los cercanos, me preguntan algunos,
sin saber que he dormido en muchas casas perdidas
de personas sin nombre que curaron mi herida,
de vecinos de entonces que me hicieron de escudo.
Y he comido caliente con otras familias,
y he sufrido con ellos desgracias ajenas,
y ahora está tan cubierta de lodo esta pena,
que no puedo limpiarla, ni puedo decirla.
Que cómo estamos todos, que qué tal los amigos.
Si pudiese tan sólo filtrar cuanto siento
y ofrecer algo digno de ser mi respuesta...
Contaría entre inviernos los tantos abrigos
que pienso que a veces no fueron devueltos,
y quizás, quién sabe, la ocasión sea esta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario