Seguirá siendo que no cuando reciba
las dos balas sin pasión ni remitente
de un cadáver exquisito que al siguiente
lo condena verso abajo, verso arriba.
No conozco la medida ni las normas,
ni recuerdo haber tirado de instrucciones,
le di el mando a las primeras sensaciones
y ocupé mi sitio al margen de la obra.
Con las fichas en el centro de la mesa:
un "all in" resuelto en duelos de miradas.
Ahora creo que fue en pos de la demanda.
No recuerdo si me hice la promesa:
la emoción siempre a granel y descuidada,
y el amor siempre estudiado y a la carta.
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